Adivinanzas graciosas

¿Qué es lo que es algo y a la vez nada?
– El pez

1 Comentario en
  1. Carlito dijo:

    Continuacif3n Partimos pues, caminando, una noche de luivla, como llueve en el sur en inverno, con viento, casi horizontalmente. A poco andar nuestra ropa ya estaba empapada, pero el calor del andar y- que duda cabe, la emocif3n-, nos evitaba sentir el frio.Yo iba bien atre1s, como perro apaleado, pues ya dije que me llevaron a regaf1adientes, pero tampoco tan lejos, pues temeca que de la oscuridad de la noche algo me atacara. Era un nif1o, pero teneda plena conciencia de que quize1 lo que ibamos a hacer, podreda ser una profanacif3n.De cuando en cuando el foquero , que cargaba una pesada batereca, encendia la potente ampolleta con la que alumbraba a lo vasto del potrero. Alle0 lejos se divisaba una liebre; se apagaba el foco y caminabamos, siempre contra el viento, hasta encender de nuevo la luz, estando ya a tiro de escopeta del objetivo, para que uno de los viejos hiciera su puntereca sobre la liebre encandilada.Asi fuimos avanzando; hasta que varias liebres despues, la caminata dejf2 de ser cacereca, por lo que empezf2 a haber mas dialogo entre los participantes.Yo estaba completamente desorientado en relacion al punto desde donde iniciamos la traveseca. Incluso los que sabedan parececan estar extraviados, puesto que no lograban dar con el sitio, tratando de recordar otros accidentes geogre1ficos, arboles o sef1ales de estar cerca.Anduvimos de aqui para alla hasta que finalmente dimos con la loma y los dos robles y el palito que habian enterrado para sef1alar el punto exacto de donde emanaba la llama. Era el sitio perfecto para un entierro.Se discutif3 buen rato sobre el procedimiento. Cada cual traia su teoreda; comenzaron a emanar cuentos cada vez me0s fante0sticos. Yo teneca ya la piel de gallina cuando empezaron a excavar a pura pala. No se veia sencilla la tarea, puesto que la tierra estaba durecsima entre los dos robles, acaso por tantos af1os o jame0s haber sido labrada.Cuando ya el forado tendreca unos veinte centimetros de profundidad, hubo un destello que provoco que varios del grupo se lanzaran de cabeza hacia el objeto que brillf2, que resultf2 se runa moneda. El que la agarrf2 la exhibif2 a los curiosos generando una carcajada generalizada pues era una simple moneda de 10 pesos (antigua, grande)que un chistoso habeca arrojado al hoyo.No se si fue esa talla, el freco o la hora la que finalmente , y luego de haber seguido excavando un rato, hizo que el grupo desistiera de la busqueda.Pero 20 af1os despues no he podido dejar de recordar esta aventura y suef1o con encontrar ese lugar y seguir excavando. Tal vez cuando crezcan mis hijos hagamos la misma traveseca. Y quiza a ellos tambien les de lo mismo si encontramos no algo.

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