Chistes de exageraciones

Chistes de exageraciones

Era un hombre tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño que al pasar por una pastelería, se le hizo la boca agua y se ahogó.

Chistes de exageraciones

Era un tío tan bobo, tan bobo, tan bobo, que cuando rellenaba impresos y se encontraba con la frase “No escriba debajo de esta linea” ponía “de acuerdo”.

Chistes de exageraciones

Era tan bajo, tan bajo que para atravesar una alfombra tiene que llevar brújula

Chistes de exageraciones

Tenía los pies tan pequeños, tan pequeños, que jugaba al fútbol con una canica.

Chistes de exageraciones

Entra un turista a una farmacia en Brasil y le dice al farmacéutico:
– Una aspirina, por favor…
El negro saca una aspirina enorme, del tamaño de un plato y se la envuelve. El tipo, confundido le pregunta:
– ¿No tiene una aspirina más pequeña? ¿Una de tamaño normal?
Y el negro le responde:
– ¡En Brasil fabricamos as aspiriñas mais grandes du mundu!
El tipo, asombrado, acepta la enorme aspirina y dice:
– Deme un tubo de pasta de dientes, por favor.
El negro saca un tubo del tamaño de un termo y le dice:
– ¡En Brasil fabricamos o tubo do pasta dentífrica máis grande du mundu! ¿Vocé gusta algo máis?
El tipo lo piensa un poco y le responde:
– No, gracias negro, los supositorios los compro de regreso a mi país.

Chistes de exageraciones

Era niño tan obediente, tan obediente que cuando la profesora borraba los deberes de la pizarra, él los borraba de su cuaderno

Chistes de exageraciones

Era una familia tan numerosa, tan numerosa, que la cigüeña vivía con ellos

Chistes de exageraciones

Era un tipo tan gordo, tan gordo, que era más fácil saltarlo que darle la vuelta.

 

Chistes de exageraciones

Este era un hombre tan guarro, tan guarro, tan guarro, que se rascó la muñeca y se encontró un reloj.

Chistes de exageraciones

Era un hombre tan flaco, pero tan flaco, que cuando se pesaba la báscula le decía: Móntese porfavor.